El 12 de junio de 2025, a primeras horas de la mañana, cuatro unidades del Cuerpo de Bomberos respondieron a una emergencia en el jirón Carabaya 508, en el Centro Histórico de Lima. El fuego ya había comenzado a consumir las instalaciones de Ricardo’s Restaurant, un huarique criollo que llevaba 45 años sirviendo combinados a varias generaciones de limeños.
Al día siguiente, una publicación en la cuenta de Facebook del local lo decía todo: «Con gran tristeza, anunciamos que nos tomaremos una pausa.» Una pausa que, según las investigaciones, podría ser definitiva.
Las indagaciones preliminares apuntaron a una aparente mala manipulación en la cocina como origen probable del siniestro. El fuego se propagó hasta el segundo piso y causó daños materiales suficientemente graves como para obligar al cierre indefinido de un negocio familiar con cuatro décadas de historia.
No hubo heridos. Pero el negocio, aparentemente, no sobrevivió.

Un incendio cerró para siempre un restaurante de 45 años en el Centro de Lima
Por qué los incendios en cocinas comerciales son tan destructivos
Lo que le ocurrió a Ricardo’s Restaurant no es un caso aislado. Es el patrón habitual de los incendios en cocinas comerciales, y entender ese patrón es el primer paso para no convertirse en la siguiente estadística.
Las cocinas profesionales concentran en pocos metros cuadrados todos los elementos que un incendio necesita para desarrollarse con velocidad:
Aceites y grasas a alta temperatura. Las freidoras, sartenes y planchas trabajan con aceites que pueden alcanzar los 180-200 °C. Una distracción, un descuido o una falla en el equipo puede provocar que el aceite supere su punto de ignición. Cuando eso ocurre, el fuego se establece en segundos.
Grasa acumulada en ductos y campanas. Este es el factor que más sorprende a los propietarios: la grasa que se acumula en los sistemas de extracción —campanas, filtros, ductos— actúa como una mecha que puede transportar el fuego de la zona de cocción a todo el sistema de ventilación. Es exactamente el mecanismo que permite que un incendio en la hornilla se propague al techo en minutos.
Materiales combustibles en todas las superficies. Madera, aceite, papel, telas, plásticos. Una cocina comercial tiene combustible en todas sus superficies. Y el calor del incendio genera gases que alimentan el fuego antes incluso de que las llamas los alcancen.
Lo que dice la norma peruana
La normativa vigente en Perú no deja ambigüedad en este punto. La Norma Técnica Peruana para el funcionamiento de restaurantes y servicios afines establece explícitamente que los locales gastronómicos deben contar con instalaciones adecuadas, sistemas contra incendios y protocolos de seguridad.
El incumplimiento de esta norma no solo expone al negocio al riesgo del incendio — también lo expone a multas de hasta S/ 51,500 (10 UIT) por infracciones graves, según la escala vigente de DIGESA y las municipalidades de Lima.
Dicho en términos prácticos: el costo de instalar un sistema de supresión certificado para una cocina comercial mediana es considerablemente menor que la multa máxima, sin contar las pérdidas por cierre de negocio, daños al local y pérdida de equipamiento.
Fuente del hecho: Infobae Perú, 15 de junio de 2025. El Comercio, 12 de junio de 2025.
